Viajes · Destinos

Cinco destinos costeros que redefinieron el viaje en 2024

Por Tomás Arámbulo — Editor de Viajes Febrero 2024 10 min de lectura
Playa privada de arena blanca en destino tropical con tumbonas de teka bajo sombrillas de palapa natural, aguas turquesa cristalinas y un catamarán blanco anclado a distancia bajo cielo azul sin nubes

Hablar de destinos costeros en el contexto del viaje de alto nivel implica, antes que nada, establecer qué no estamos buscando. No buscamos las playas más fotografiadas en Instagram ni los resorts con mayor número de instalaciones. Buscamos lugares que ofrezcan algo difícilmente replicable: una combinación específica de entorno natural, cultura local genuina, calidad de la hospitalidad y, sobre todo, la posibilidad de una experiencia que persiste en la memoria mucho después de que los bronceados se han desvanecido.

Con ese criterio, 2024 fue un año de sorpresas en la geografía del viaje costero premium. Algunos destinos consagrados decepcionaron por la masificación. Otros, menos obvios, emergieron como alternativas que merecen atención seria.

1. Comporta, Portugal

A noventa minutos de Lisboa por la autovía del Alentejo, Comporta ha conseguido algo extraordinariamente difícil: mantener una identidad auténtica a pesar de la atención mediática internacional que ha recibido en los últimos cinco años. Los arrozales que separan el pueblo del Atlántico, los pinos parasol que filtran la luz de la tarde y las casas bajas encaladas de la localidad de Carrasqueira crean un paisaje de quietud radical que contrasta con casi cualquier otro destino costero europeo.

El punto de inflexión para Comporta ha sido la apertura de un pequeño grupo de hoteles boutique que han sabido interpretar la arquitectura vernácula alentejana sin infantilizarla. Materiales locales, colores de tierra, sin climatización forzada por parte de arquitectos que han entendido que el lujo del siglo XXI tiene mucho más que ver con la autenticidad que con la ostentación.

2. La Paz, Baja California Sur, México

Mientras Los Cabos se convierte progresivamente en una extensión de Las Vegas sobre el mar, La Paz —a cuatro horas al norte por carretera o cuarenta minutos en avioneta— mantiene la esencia del Baja que los viajeros veteranos recuerdan con nostalgia. El Mar de Cortés, declarado por Jacques Cousteau "el acuario del mundo", ofrece condiciones de buceo y snorkel que ningún destino del Caribe puede igualar en términos de diversidad de vida marina.

Para 2024, La Paz completó la apertura de dos pequeños lodges de acceso exclusivo al norte de la bahía, uno de ellos accesible únicamente por barca. El concepto, desarrollado por un grupo de inversores y un ecólogo marino de la Universidad Autónoma de Baja California, plantea el turismo de élite como herramienta de conservación marina: cada huésped financia directamente programas de reintroducción de mantas gigantes y de restauración de arrecifes de coral.

"El mejor destino de playa del mundo no es el más famoso. Es el que te permite quedarte quieto durante una semana sin que la conciencia te exija justificarte." — Tomás Arámbulo

3. Iles des Saintes, Guadalupe, Caribe francés

En la constelación de pequeñas islas que rodean Guadalupe, Terre-de-Haut —la principal de las Iles des Saintes— sigue siendo uno de los secretos mejor guardados del Caribe sofisticado. El puerto de Bourg des Saintes, con sus barcos de pesca pintados en azul y naranja y sus casas con gallardetes de colores, tiene la textura de un pueblo de pescadores mediterráneo trasplantado al trópico.

La ausencia de aeropuerto —el acceso es por barco desde Pointe-à-Pitre o desde Trois-Rivières— filtra de manera natural el turismo de masa. Los dos o tres hoteles boutique de la isla tienen en conjunto no más de cuarenta habitaciones. El restaurante del muelle sirve langosta de captura local con ron Clément y una tarjeta de vinos de Martinica que cualquier bistró de París envidiaría.

4. Chania, Creta occidental, Grecia

Santorini y Mykonos han alcanzado un nivel de saturación que convierte la experiencia en un parque temático de sí mismas. Creta occidental, y particularmente la región de Chania, representa lo que aquellas islas fueron antes de que los turistas llegaran a buscar lo que los turistas habían hecho. La ciudad vieja veneciana de Chania, con su faro otomano y sus callejuelas de piedra calcárea, es uno de los conjuntos urbanos más coherentes del Mediterráneo oriental.

Para quienes buscan playa en lugar de ciudad, la costa sur de Creta occidental —accesible desde el desfiladero de Samaria— ofrece algunas de las calas más difícilmente alcanzables de Europa: Sweetwater Beach, a la que solo se accede a pie o por barca, lleva ese nombre por los manantiales de agua dulce que brotan directamente de la arena. El agua potable que emerge entre las rocas mientras el Mediterráneo lame la orilla es uno de esos fenómenos naturales que justifican por sí solos un viaje de doce horas desde Boston.

Para planificar: La mayoría de los destinos mencionados en este artículo requieren entre 6 y 12 meses de antelación para asegurar alojamiento en las propiedades de referencia durante temporada alta. Draxionel recomienda siempre trabajar con agencias de viajes especializadas en destinos de bajo volumen y alta calidad, con acceso a inventario no publicado.

5. Fakarava, Polinesia Francesa

El atolón de Fakarava —a 480 kilómetros al nordeste de Tahití— es Reserva de la Biosfera UNESCO desde 2006. Sus dos pases —Garuae al norte y Tumakohua al sur— son los canales de buceo más espectaculares del Pacífico Sur: corrientes de agua cristalina que transportan bancos de tiburones grises de arrecife, napoleones gigantes y rayas manta a través de paredes de coral vivo que descienden cien metros hacia el abismo.

El alojamiento en Fakarava se concentra en media docena de pensions familiales gestionadas por familias polinesias de segunda y tercera generación. La ausencia de grandes cadenas hoteleras es consecuencia directa de las restricciones de construcción que protegen el atolón. El contraste entre la sofisticación de la experiencia de buceo —que atrae a fotógrafos de National Geographic y a científicos marinos de todo el mundo— y la sencillez genuina del contexto social es uno de los rasgos más improbables y más valiosos que puede ofrecer un destino costero en 2024.

Coda: la geografía del privilegio

Estos cinco destinos comparten una característica fundamental: su calidad no depende de la cantidad de dólares invertidos en el alojamiento sino de la disposición del viajero a comprender el contexto, respetar la cultura local y aceptar que lo mejor que puede ocurrirle en un viaje es algo que no había planificado. En eso, el viaje de alto nivel tiene menos que ver con el precio y más con la actitud de quien viaja.

Compartir:
Retrato de Tomás Arámbulo, editor de viajes de Draxionel, hombre latino de unos 40 años con cabello rizado oscuro y expresión relajada, fotografiado al aire libre con fondo de puerto mediterráneo
Tomás Arámbulo Editor de Viajes — Draxionel

Tomás ha visitado 84 países y vivido en cuatro continentes. Antes de unirse a Draxionel fue corresponsal de viajes para The New York Times Español y consultor de rutas para dos operadores de expediciones en la Antártida y en el Ártico noruego.